Combine azúcar y menta y sea testigo del sorprendente resultado, quizás más allá de su imaginación. Con la llegada del verano, se intensifica el antojo por platos sencillos, frescos y de preparación rápida. Descubre la magia cuando estos dos elementos se fusionan.

En el calor abrasador del verano, la sencillez reina en la cocina, prefiriendo recetas refrescantes y sin complicaciones. Entre ellas, las bebidas para calmar la sed tienen prioridad, y la menta emerge como protagonista estrella.

La menta, conocida por su atractivo aromático y sus beneficios para la salud, se convierte en un ingrediente de referencia para bebidas e infusiones refrescantes. Su esencia vigorizante no sólo tenta las papilas gustativas sino que también ayuda a la digestión y alivia el estrés y la ansiedad. Además, sus propiedades antioxidantes combaten el daño celular, ofreciendo una experiencia refrescante holística.

Hoy te proponemos una receta deliciosa perfecta para las cálidas noches de verano, ya sea para disfrutarla solo o con acompañantes en la terraza: una fusión de azúcar y menta. Prepárese para disfrutar de galletas que recuerdan a los queridos chocolates ingleses After Eight, con su irresistible cremosidad.

Para embarcarte en esta aventura culinaria, ármate de hojas de menta, azúcar, harina, chispas de chocolate, mantequilla, un huevo grande, levadura en polvo y un toque de aceite de oliva virgen extra. Con herramientas de cocina simples como una licuadora de inmersión y una espátula, elabora estas delicias que cautivan con su vibrante tono verde y su tentador aroma.

Comienza precalentando el horno y preparando una bandeja para horno forrada con papel pergamino. Luego, licue la menta y el azúcar hasta que estén finamente picados, seguido de la adición del huevo y la mantequilla. Incorpora poco a poco a la mezcla la harina, las chispas de chocolate y el polvo para hornear, asegurando una consistencia uniforme.

Forma bolitas uniformes con la masa y colócalas en la bandeja preparada. Después de un breve paso en el horno, deja que las galletas se enfríen antes de saborearlas junto con una bebida fría, disfrutando de la armoniosa fusión de azúcar y menta.